En la semi oscuridad hay dos hombres. Uno, el más joven, semi desnudo, está sentado. En las marcas en su rostro y la tristeza de su mirada se resume la imagen de la derrota.
El otro, ansioso, se mueve constantemente y de pronto habla, casi gritando:
-Nos robaron, esta revancha hay que hacerla en el Luna Park. Alzando el rostro y una voz cargada de dolor, el más joven lo mira y le dice:
-No, Don Santos. Perdí. Perdimos. La próxima vez, sea acá, en el Luna Park o en la China, voy a ganar yo.


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